MDS 2022: «Pude volver justo para la fiesta deportiva más grande del país!!»


Soy Cristopher Fernández Garay, 33 años y Diseñador Gráfico. Desde el año 2016 que hago running comenzando a correr 5 kilómetros que destruían mi cuerpo por un par de días, pero a su vez era un dolor de satisfacción que al pasar los meses y los años logré conquistar esos tan lejanos, pero no imposible 10K, 21K y la distancia madre de 42 kilómetros. En paralelo me acerqué a mi TAN AMADO TRAIL RUNNING conociendo lugares maravillosos de Chile y distancias que jamás pensé que iba a correr: un par de ultras y la distancia mayor de 80 kilómetros en Torres del Paine el año 2021.


Este Maratón de Santiago era muy especial, ya que era un evento postergado desde el 2020 por culpa del Covid-19, y aquel año correría la distancia de maratón. Pero el destino no quiso lo mismo para esta versión 2022. Ya que el pasado 27 de diciembre del 2021 practicando MTB (otro deporte que amo) tuve un accidente en descenso ocasionando una fractura en el radio y escafoides de mi mano izquierda, por lo cual tuve que operarme y dejar de hacer deporte por unos largos y eternos tres meses para que sellaran los huesos y así volver lentamente a la actividad física.


Por esta razón que este Maratón de Santiago era muy simbólico para mí, ya que sería la primera carrera después de la fractura y la cual no pude entrenar al 100%. Esto motivó que para esta versión tuviera que bajar la distancia a medio maratón que sabía que la correría a puro corazón y garra.

Llega el día de la carrera, y tenía claros mis objetivos y estrategia. Son las 05:00 am suena el despertador, y comienzo el ritual previo a una competencia. Una buena ducha tibia para despertar y relajarme, luego un buen desayuno con yogurt, plátano y granola, sí, como leen «yogurt«. Me equipo para la carrera y viajo de Buin rumbo a la largada en el Parque O´Higgins.

Son las 06:30 AM, una mañana fría y una densa niebla en el sector poniente de la capital, comienzan los nervios y las ansias de comenzar pronto.
07:40 AM y suena el cañonazo del Ejército de Chile para largar por esos 21,097 kilómetros, el plan estaba claro y el reloj ya configurado con el pacer para seguir los ritmos pensados, para cumplir con el objetivo en mente.
Tenía que mantener el ritmo hasta el kilómetro 11 en subida y luego meterle ritmo hasta la meta que era solo en bajada, se veía lindo en el mapa, pero había que correrlos.


Largamos y el asfalto estaba muy resbaladizo por la niebla, y se veía que iba a ser una carrera complicada, que íbamos a patinar hasta la meta, hasta el kilómetro 6, en Grecia con Campo Deporte iba según lo planeado, pero mis piernas ya sentían la subida. Llegando al K9 por Pocuro comienza la mayor inclinación y mis piernas no respondían tan cómodamente, pero solo faltaban 2 kilómetros y comenzaba la bajada, continuaba como relojito con el plan.
Llegué al K11, a Eliodoro Yáñez, y empezaba la bajaba, ahora había que aumentar el ritmo y meterle con tutti según lo planeado, a metros de llegar al punto de control del kilómetro 14 me vino un calambre en el bíceps y tuve que parar a elongar para soltarlo. Luego de unos segundos pude continuar, pero mi cabeza dijo «se viene dura la bajada», me hidraté mas constante y tomé una pastilla de sal.


Continuaba los kilómetros rumbo a la meta, pero los calambres se repitieron en tres ocasiones más, así que el plan no estaba resultando como lo había planeado, pero seguí, ya que llegaría a la meta como fuera, y también me dije este será mi retorno para volver como ave fénix a los entrenamientos y las carreras.

Llegando al K20 por Rondizzoni, y ya pronto por ingresar al Parque O ́Higgins, quedaban pocas energías y algunos dolores en el bíceps continuaban con intensidad, solo faltaban 1.100 metros para cruzar la meta, y en mi cabeza repetía QUERER ES PODER

Con 01h 55:43 crucé el pórtico y dije META CUMPLIDA!!
Vamos que ya volvimos, que se vienen lindos desafíos y solo queda recuperar lo perdido.
Luego vino la foto respectiva a la medalla y también llegaron las emociones por lo sufrido, por la fractura que fue muy duro en lo mental, físico y lo invalidante de no tener una mano buena, pero a su vez agradecido que ya estaba recuperado y podía volver a correr en la fiesta deportiva más grande del país.