La vibrante energía de correr en la noche

Este año comenzó de manera espectacular en lo que se refiere al trail running con la realización de la postergada 7° edición del Trail Nocturno Santiago, que organiza de manera impecable el equipo de Latitud Sur Expedition, productora que ya nos tiene acostumbrado a los exigentes circuitos que propone en cada uno de sus eventos. Esta vez en los 19K no fue la excepción, ya que el recorrido contemplaba 1.200 metros de desnivel positivo, y un puesto de abastecimiento en una nueva ruta para la mayor distancia de la competencia.

El ambiente, la tarde y los participantes hicieron que los minutos antes de comenzar a correr fueran muy gratos, viendo muchas caras conocidas y compartiendo la previa con ellos.
Prontamente llegaron las últimas palabras de Pablo Garrido, Director del evento, y la cuenta regresiva comenzó a sonar por los parlantes, todos gritamos los números y comenzamos a correr… En un principio todo marchaba por el camino tradicional de las anteriores versiones, pero luego de los primeros kilómetros giramos a la derecha y comenzamos a subir una pendiente muy fuerte y larga que nos obligó a dosificar el esfuerzo en esta primera parte. Yo subía con lo justo, tratando que no me pasaran tantos corredores, ya que no suelo andar con bastones -nunca me he acostumbrado a ellos- y los que traían sacaban ventajas en esa extenuante subida. Poco a poco llegó la oscuridad y el circuito comenzó a plagarse de linternas encendidas haciendo que el paisaje a nuestras espaldas se viera extraordinario con la ciudad como telón de fondo. Hasta como el kilómetro seis los falsos planos eran muy cortos y la posibilidad de correr eran diminutas, pero una vez pasada la cumbre comenzó el descenso y a cada paso fuí adquiriendo mayor velocidad y comodidad para correr… Los pequeños dolores en el muslo derecho del comienzo se disiparon, y la satisfacción de correr de noche, con una temperatura ideal, en uno de los parque naturales más emblemáticos de Santiago, como lo es el Parque Cordillera, hicieron que esa noche de brillante luna en la capital nos llenara de energía a todos los corredores. Recuerdo que en un tramo del recorrido, a pesar que iba apurando el paso para rebasar al corredor de adelante, miré unos segundos a mi costado para contemplar la luna y «saborear» lo afortunados que somos los que corremos de disfrutar estos entornos naturales inigualables.


Al llegar muy cerca de la cascada estaba el puesto de hidratación donde cargué agua rápidamente y continué el viaje de retorno, luego de un cruce de agua y una corta subida muy exigente, tomamos el recorrido por el sector norte hacia la administración, circuito técnico y rápido, donde pude sobrepasar a varios competidores mientras aceleraba el paso hacia la meta. Recuerdo haberme tropezado en varias oportunidades sin caerme, lo que agradecí, ya que en varias carreras he quedado con cicatrices producto de las caídas… El contraste de las luces de la ciudad con los senderos oscuros del parque hacen que uno se sienta privilegiado con cada paso que avanza, y yo en esta oportunidad sentía que iba a muy buen ritmo, con excelentes sensaciones, y con una tremenda sonrisa, ya que lo estaba pasando muy bien. A medida que uno desciende va escuchando con mayor claridad el sonido de los parlantes, la música y el ánimo que entregaba la animadora a los participantes, por lo que decidí apurar un poco y comencé a pasar rápidamente a los demás competidores de las otras distancias que encontraba en el camino. Debo reconocer que el hecho de conocer bien el recorrido de regreso me permitió correr con mayor confianza los kilómetros finales y cruzar la meta en un tiempo que había planificado, pero que con la exigencia del terreno en el comienzo no pensé en lograr… Describir el momento en que uno cruza la meta se hace muy difícil, ya que son muchas las sensaciones y pensamientos que se mezclan con la satisfacción de finalizar el circuito. En mi caso, yo me emociono mucho los metros antes de llegar a la meta, de hecho me ha pasado que me cuesta incluso mantener el ritmo por la adrenalina, la alegría y la emoción de sentirme triunfador por el hecho de haber vivido una aventura más en mi camino hacia el 2067.

Mencioné que este año había comenzado espectacular, ya que sorpresivamente llegué en el sexto lugar de la general en esta carrera, y 1° lugar de la categoría 40-49 años, así que sobran las palabras de agradecimiento para todos los que organizaron este evento, para los que participaron y se desafiaron en esta nueva versión del Trail Nocturno Santiago 2022, y agradecer en especial a mi familia que apoya cada paso que doy en el running para llegar hasta los 90 años corriendo!!